Vemos que rusos y franceses, no están tan alejados unos de otros, ya que la cultura rusa del siglo XIX es sabido que estaba muy influida por las modas francesas, que alcanzaron su máximo esplendor en la era napoleónica. El hecho de que se hablase en francés es sintomático de los nuevos tiempos que corren, tiempos revolucionarios y progresistas. Pero nadie, independientemente de su clase social, se libra de participar en la guerra como combatiente, excepto los mujeres por supuesto. En la paz estas llevan un gran protagonismo mientras que durante la guerra desaparecen, aunque están presentes de forma implícita ya que lo que pasa en la vida militar es en parte fruto de los tejemanejes, intereses y complots de las féminas, mucho más capacitadas que los hombres para el desenvolvimiento social, como la encantadora Natasha, de la que todos se enamoran. También somos testigos de la integración en el estamento militar de la nobleza, con lo cual podemos asistir, y Tolstoi no lo disimula, a la completa subordinación de esta al emperador ruso, primer indicio de su desaparición, como pasó en otras potencias europeas.
Quizás el inconveniente de esta novela y por la que ha envejecido con el tiempo es que da una visión muy idealizada, romántica e incluso algo liberal de la guerra y del estamento militar, hace de la guerra un espectáculo, lo que está muy alejado de la visión moderna y pesimista que hoy tenemos, dada por artistas como Goya o Stanley Kubrick entre otros muchos. Tolstói parece estar dando la razón a la provocadora frase del militar prusiano Carl von Clausewitz: "la guerra es la continuación de la política por otros medios". La guerra y la paz se alternan y complementan pero no debemos de perder de vista que la protagonista es la Historia por encima de sus protagonistas. Tolstoi también es psicólogo, y muestra, ya en la paz, cierto desencanto en las relaciones humanas. La paz tampoco es exactamente el paraíso, y la belleza no es necesariamente un signo de bondad, como bien lo personifica la bella Hélène. Eso si, a pesar de que esta y su hermano Anatole son personajes egoístas y pérfidos el escritor ruso se abstiene de criticarlos negativamente, por lo menos de forma directa. La novela del siglo XIX se caracterizó por explorar todos los rincones del corazón, y "Guerra y Paz" no es una excepción.
Pero ¿puede un solo hombre cambiar la Historia?¿o son más importantes los movimientos sociales para modificar esta? En el caso de Napoleón estamos ante uno de esos pocos casos en el que entramos en dudas, ya que después de el Europa no volvió a ser la misma: el genio militar al servicio de la Revolución, ese "espíritu del mundo" como dice Hegel, que ya de paso sostiene la tesis de "la Fin de L'Histoire". También Bertrand Russell apoya esta idea al decir, en su obra "El Poder", que "la conquista por la fuerza de las armas ha tenido que ver con el desarrollo de la civilización más que cualquier otro agente aislado". Tolstói también sentencia: "cuanto más poder, cuanto mayores vínculos con otras personas, menor es la libertad ".
Por lo demás el argumento de fondo de esta novela es ya conocido por todos, un factor que juega en contra, sobre todo en una obra de más de mil páginas. Su división en partes y capítulos permite al escritor ruso correr una amplia carrera de fondo. Pero Tolstói sale triunfante, porque el mayor encanto de esta obra es sencillamente el poder de su ritmo narrativo, que refleja una constante sucesión lineal del tiempo, otro de los grandes protagonistas de esta obra; el paso del tiempo y el encadenamiento de las circunstancias puede de manera paradójica rejuvenecernos en vez de envejecernos. También "Guerra y Paz" está embebida de esa filosofía cristiana sencilla y vital tan cara al autor, que desarrolla con más profundidad en obras tardías como "El Camino de la Vida". Tal vez el mensaje de Tolstoi es que la humanidad siempre oscilará en esa dicotomía que reza el titulo de la novela. Ken Follett quiere imitarlo con su "Trilogía del Siglo" pero le falta el pulso de los grandes. Uno de esos grandes es sin duda Tolstói.

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