A Houellebecq no le interesa tanto la filosofía como la sabiduría, si es que existe, ya que todo lo nihiliza con una prosa propia de un grupo de punk. Pero a pesar de todos sus excesos pornográficos, pesimistas o politicamente incorrectos más que como un escritor o un sabio lo veo como un amigo, de esos que te llevan de la mano y te muestran las verdades de la vida. Porque no debemos olvidar que él es el provocador del siglo XXI, en la linea de continuación de Voltaire, Baudelaire y Sartre. Por eso da la sensación de que no es demasiado original, como si ya nos sonara antes de conocerlo. Como decía Adorno:"Lo nuevo es la identificación de lo no idéntico". Houellebecq es exactamente lo que parece ser. De todos modos hay cierto victimismo en su obra, injustificado quizá porque este hace sombra y ahoga a las verdaderas victimas de las circunstancias sociales. Por ejemplo en su correspondencia con Bernard-Henri Lévy menciona los "Pensamientos" de Blaise Pascal, que compara con música de heavy metal dado el profundo pesimismo que destila esta obra. Houellebecq parece obviar que Pascal era un hombre enfermo que murió antes de cumplir los cuarenta.
Pero, a pesar de sus excesos y provocaciones, el no deja de ser un ladrillo más de esa gran catedral que llamamos mundo, sociedad. De ningún otro escritor contemporáneo se ha hablado mas de su biografía, de como su vida ha influido en la exasperación de su obra. Dice Bertrand Russell que los intelectuales al no ser valorados por la sociedad suelen hacerse comunistas o encerrarse en su torre de marfil. Este no es el caso del escritor francés, sabido es de su apoyo a las políticas de Trump.

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