martes, 26 de agosto de 2025

La complejidad de "Gambito de Dama"

 


En esta serie es más importante que la psicología del juego del ajedrez la vida de su protagonista. Esta tiene cuatro obsesiones que funcionan como una forma de escapismo ante lo frio de su inadaptación: el ajedrez, el alcohol, los calmantes y el sexo. A su vez los calmantes son una forma de acceder e inspirarse para el juego de mesa. Con la misma naturalidad surgen sus pasiones como sus adicciones. Precisamente son estas obsesiones la que la han hecho madurar antes y convertirse en una solitaria. La joven Beth valora tener una motivación, para ella todo es sorprendente, como cuando escucha tocar el piano a la señora Wheatley.
    Por lo demás la narración oscila entre el suspense del día a día y lo extraordinario, que vemos plasmado en la ambientación de una época y un lugar, en este caso a partir de los años cincuenta, que derivaran en unos consumistas e idealistas años sesenta. Esto me llama la atención, seguramente por el hecho de que no había ordenadores para jugar contra las personas, ordenadores que hoy en día son capaces de ganar al mismísimo Kasparov, por cierto uno de los asesores de esta ficción. Lo malo es que a ratos lo extraordinario se confunde con lo edulcorado. Eso si, la vida de Beth es inusual, nos damos cuenta cuando se encuentra con una ya madura Margaret, su compañera de instituto convertida en una vulgar ama de casa con un marido y un bebe.
    La figura de la madre es mucho más importante que la del padre, siempre esquiva, hasta el punto de que asistiremos a la desestructuración de las dos familias de la protagonista, primero la biológica y después la adoptiva. Pero eso si, tanto la señora Wheatley como Beth Harmon y los demás tienen una personalidad que va evolucionando. Al tratarse de una serie sobre el ajedrez la simbología es muy marcada, con analogías con la realidad, como por ejemplo los gemelos Mike y Matt, trasuntos de las piezas dobles del ajedrez. Para los que no somos expertos en la materia hay cosas que no podemos entender, pero si al menos intuir, suficiente para seguir el hilo de la narración.
     Esta es una serie bastante arriesgada en su planteamiento, con visos de ser comercializada, que al final ha tenido su éxito. Más el trabajo de un artesano que de un artista, aunque eso no quita que todo haya sido pensado al milímetro, con un guion con pocos agujeros y una trama que chirria poco, lo mismo que las partidas de Beth, la cual aspira hacer el juego de complejo a complicado, y de complicado a arte. La serie es una reflexión sobre la ambición de una mujer en un mundo dominado por los hombres como es el ajedrez pero también es una serie sobre la gente, sobre todos aquellos que nos encontramos en el camino y comparten con nosotros una ilusión. Pero ¿qué es más interesante, el cine que da una visión del ajedrez (y rinde un homenaje) o el ajedrez mismo? Ahí queda la pregunta, pero sospecho que cuanto más se sepa del juego menos gustara el cine sobre el.