lunes, 19 de septiembre de 2022

"Ordet" de Dreyer

Magistral adaptación, "Ordet" se ve como un rayo de luz sobre toda la hipocresía del mundo. Este film nos habla de la crisis de fe dentro de una familia, de la secularización de sus creencias. Johanes representa al hombre que a dado el salto religioso, pero para los demás que viven en el mundo de lo ético, de lo útil y de la razón Johanes no es más que un loco. Empero Dreyer aspiraba de forma paradójica con esta película a ser un punto de referencia más artístico que religioso. Porque a fin de cuentas ¿que es sino la religión sino una forma de intentar abrazar, de aprehender lo absoluto de ese océano, esas ideas trascendentales(alma, mundo, Dios) de las que hablaba Kant? Un imposible. No hay otra manera de expresar mejor lo que es el amor que un acto artístico, un gesto que nos diga de una vez por todas que estamos vivos.
    "Ordet" es una película completamente moderna, dado que toca temas espirituales y filosóficos, que no ha envejecido nada con los años, con una narrativa que invita a la reflexión en lugar de seguir un ritmo convencional. A destacar el contraste entre planos de situación, generales y fríos, y los interiores acogedores y cotidianos, acompasados estos de transparentes movimientos de cámara que invitan a la contemplación. Además la disposición de los interiores es teatral, con cierta frontalidad, una frontalidad que sería más exagerada en "Gertrud(1964)", una película por otro lado más psicológica que la que aquí tratamos. También asistimos a cierta abstracción espacio-temporal, la cual tiene su caso más paradigmático en "La Pasión de Juana de Arco" del mismo Dreyer.
     El director danés aspiró a hacer la película perfecta, al igual que la vida de sus protagonistas, todo muy acorde con el espíritu del protestantismo, pero estamos ante una película a medio camino entre la psicología y la religión, entre la duda y la fe. Solo el final es puramente religioso, el final de un camino, como la vida misma. Es un final también netamente terrenal porque a fin de cuentas la idea de la inmortalidad del alma es más humana que grandiosa, sobre todo en estos tiempos en los que la Biblia ha dejado de ser una obsesión para convertirse en una especie de lejana compañera que a veces no vemos pero que sabemos que esta ahí, acompañándonos en la distancia. Hoy en día vivimos en la cristianía de la que hablaba Raimon Panikkar. 
    En "Ordet" no hay personajes crueles, no es un film que toque temas como la culpa y la redención como otras películas religiosas. La única crueldad en todo caso seria la de Dios, que permite la muerte del hijo de Inger, que provoca la locura de Johanes, pero esto es inaprensible para sus protagonistas, más atados a la realidad circundante. Hay una dicotomía entre lo ateo, representado por el personaje de Mikkel, y lo religioso. También es una crítica contra el fanatismo religioso, representado en la obsesión del personaje de Johanes, que a pesar de recibir una educación religiosa vitalista, no pudo evitar caer en las tinieblas. Precisamente este vitalismo, inculcado por su padre (el personaje de Morten) es el que permite ser abierto, más tolerante con otras visiones religiosas. Solo cuando estamos tranquilos, cuando nos moderamos, aparece el milagro final, que no es otro que creer en lo que no vemos, y ese algo es el amor. Al ser el alma inmortal, al caer en la eternidad, el tiempo carece de sentido, el tiempo se para, al igual que las manecillas del reloj al final de la película, solo para funcionar otra vez devolviéndonos a la cotidianeidad.

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