miércoles, 3 de febrero de 2010

"Los Inmortales" de Russell Mulcahy

Esta película, donde lo fantástico está integrado en lo real, la visione en una época (mi adolescencia) en la que creía que se podían hacer buenas cintas de acción como churros. Pero me he desengañado con los años. La mayor parte del metraje de "Los Inmortales" es muy entretenido pero decae el interés durante el último cuarto de hora. Lo que a lo largo del film se sostiene gracias a los bellos paisajes escoceses, la acción y los flash-backs, decae al final a causa de que el film está rodado con ritmo y estética de videoclip y, como es sabido, esto es bueno para temas musicales, con sus planos cortos y acelerados, pero no sostiene el ritmo de un largometraje. Esto es debido a que Mulcahy provenía del mundo del videoclip. Además el introducir un elemento fantástico en la psicología de los personajes les hace caer en contradicciones existenciales, como esa imposible amistad entre inmortales que sin embargo el film muestra, ya que durante un rato la película sigue el típico esquema discípulo-maestro.
         Los inmortales, a pesar de tener el destino del universo en sus manos, no son personajes públicos, son anónimos para los mortales, solo se conocen entre ellos. Son de todas partes del planeta, viven ya globalizados(antes de que nadie hablara de este fenómeno) y terminan en la ciudad globalizada por excelencia, Nueva York, que para el protagonista no es muy diferente de Escocia. Conner es un personaje quemado, son más de cuatrocientos años de vida, pero él no tiene la mentalidad de un viejo, sino la de un inmortal invadido por la nostalgia, que ve a sus personas queridas morir con el paso del tiempo, cínico, pero también muy fuerte, solo hay que ver el repaso que le hace a la policía en la sala de interrogatorio. Y es que la policía en esta película es tan simpática como incompetente. 
    El film a pesar de sus defectos, tiene un espacio para la reflexión. Uno no puede saber que es estar muerto, pero siempre sabe que es estar vivo, ya que vivimos en un continuo presente, y la fatalidad de la muerte no puede tocarnos mientras somos conscientes. Conner McCleod se convierte en inmortal, al igual que nosotros. Pero esta retórica de la inmortalidad se transforma en el film en una psicología de la supervivencia. Lo que en un principio es un destino trágico ("Solo puede quedar uno") al final desemboca en la lucha eterna entre el bien y el mal ¿Y cual es el premio final? La sabiduría. La inmortalidad viene simbolizada por el trueno, auténtico leitmotiv de la película. También las elaboradas transiciones de los flash-backs, de las más originales y logradas de la historia del cine, vendrían a sugerir una especie de metamorfosis, como si siempre hubiese algo más allá. Además el uso de la elipsis y el sonido es magistral. Estamos por tanto ante un film narrativamente poliédrico que abre y cierra caminos. Pero todos esos caminos (excepto uno claro esta) desembocan en la muerte, una muerte fría, violenta e injusta para la mayoría de los inmortales, que no merecen después de una larga vida un fin tan repentino. Porque ante todo la voluntad de vivir. Volviendo sobre los defectos todos derivan del hecho de que nos encontramos ante cine fantástico, el cual es menos preferible que el realista, pero como decía Picasso "todo lo que puedas imaginar es real".
    No es difícil ver esta película como una metáfora sobre la importancia del aprendizaje, la historia, y el mundo del arte: los inmortales son los artistas y la vida se convierte en una aventura grandiosa donde lo importante es lo absoluto y sus obras pero incluso más allá "Los inmortales" es un homenaje a todos aquellos que han dejado un sello para bien en la historia, incluidos todos esos héroes desconocidos de los que nunca se hablara en los medios de comunicación y forman parte de nuestros privados recuerdos. Porque "Los Inmortales" es, casi sin quererlo, una síntesis de lo que merece la pena vivir la vida: la tierra, la amistad, el amor y el arte que, como bien sabían los griegos, nos ayuda a perpetuarnos más allá de la muerte.

miércoles, 4 de febrero de 2009

"Passion" de Jean-Luc Godard

"Passion(1982)" es la historia sobre una no-narración. A lo único que asistimos es a un rodaje y a sus avatares. Ateniéndose a lo que dice Godard que la única regla fija del cine es contar una historia, este film es, pues, la historia de este rodaje, pero donde la película rodada no cuenta nada. Es como si Godard, contradiciéndose a si mismo, afirmara, en última instancia, lo que decía Raoul Cotard en el film: en el cine no existen reglas fijas, el cine es libre. Esta "Passion" es realmente la del cineasta por el cine, lo que convierte este film en su obra cumbre para el biógrafo Colin MacCabe.
    En su cine Godard mezcla, en un curioso equilibrio y sucesión casi acrobática en ocasiones (pero armoniosa siempre), lo superfluo, lo frívolo y lo ilusorio con lo profundo y meditado: pesimismo y modernidad van de la mano. Es un cine inclasificable, que usa los géneros solo como disculpa remota para llevarnos al terreno que al cineasta le interesa. En su juventud fue el enfant terrible del cine francés, solo el tiempo consiguió calmarlo. La juventud del cineasta vino marcada por una radical industrialización y desarrollo del capitalismo y el consumismo que conlleva, lo que vemos en sus películas, donde vemos industrias, multinacionales, supermercados, anuncios publicitarios. El caso más paradigmático de esto seria "Alphaville(1965)", de marcada estética futurista. Este progreso trajo una serie de nuevos problemas sociales, que fue lo que intento reflejar la Nouvelle Vague en sus películas.
     Paulatinamente su cine a ido pasando de una estética pop a una más realista y objetiva, no sin experimentar antes con formas vanguardistas, como el videoarte en "Numero Dos(1975)". Lo que indicábamos más arriba (la "no-narración") puede aplicarse a todo el cine de Godard, donde es más importante el significante que el significado. Por eso el cine de Godard es tachado de superficial en lo político, aunque esta no deja de ser una opinión personal. De todos modos seria propio de un espectador torpe criticar a Godard por su afiliación maoísta. Para algunos la Nouvelle Vague se caracterizo por tratar problemas sin importancia, pero fijándonos bien esta hipérbole permitió tratar otros temas más de tipo existencial, del mismo modo que el Neorrealismo trató el tema de lo social. Quizá salvaría del fuego "Vivir Su Vida(1962)", una de las más pesimistas en su critica ya que es la historia de una superviviente (en esto último me recuerda a la protagonista de "El Amor Después del Mediodía(1972)", uno de mis películas preferidas de Rohmer). Realmente siempre le preocupo el tema del suicidio porque ¿para que sirve pensar? Solo para traernos problemas, sino la muerte. Todas las películas modernas son pesimistas, incluidas las de Godard, aunque dentro de un contexto histórico idealista. Una modernidad alejada del establishment hollywoodiense, en las antípodas de los efectos especiales y lo digital. Y es que para Jean-Luc solo hay una manera de hacer cine y es a través de la critica: critica y praxis son las dos caras de una misma moneda. Fuera de ahí no hay arte, no hay nada.

martes, 13 de enero de 2009

Naves Misteriosas

"Naves Misteriosas" fue rodada en una época, los años setenta, en que estaba de moda la ciencia ficción, dado el reciente alunizaje en la luna y la posterior inyección económica por parte del gobierno estadounidense a la investigación espacial.
Este film refleja la lucha de un hombre que cree en la belleza en contra de una sociedad insensibilizada. Es una película ecologista antes siquiera de que naciera el término ecologismo. También plantea el conflicto existente entre la conservación del pasado ante el miedo al futuro, lo que va parejo también a su cierta estética retrofuturista vista hoy en día.
    Nuestro protagonista pierde la inocencia, por eso busca el consuelo desesperado en imaginar un mundo repoblado de bosques. También busca compañía en los robots, que realizan sus quehaceres con monotonía, pero nosotros no los vemos realmente como son, sino a través de los ojos de Bruce Dern, que los humaniza. Hay un contraste en el film entre lo biológico, lo vivo y lo tecnológico, lo inerte. Porque Bruce personifica todo: los animales, los robots, incluso las plantas. Realmente sus ojos no eran sino los de la infancia, de los más profundo de nuestros corazones. Por eso molesta bastante cuando salen supuestos intelectuales elogiando los toros o tachan de acto de piratería el que Greenpeace asalte con su Rainbow Warrior a los balleneros japoneses.¿ Porque nos empeñamos en destrozar la naturaleza?¿Cual es el origen del mal, si es que realmente existe? Habría que buscar las causas en los defectos del capitalismo, que crea mafias dispuestas a acabar con todo (rinocerontes, elefantes, árboles, etc...) en los países del Tercer Mundo. Si, las naciones ricas tienen su parte de culpa. Las ayudas y las ONGs están bien, pero son insuficientes: lo que realmente hace falta es inversión, como decía el gran reportero Ryszard Kapuscinski.
    Pero ya es demasiado tarde para un ser sensible como nuestro protagonista. No quiere seguir viviendo en un mundo que no le corresponde, un mundo cegado por la inmediatez del consumismo, que no comprende ciertos valores como la dedicación y el apasionamiento. Creo que este es uno de los films más tristes que he visto. Como decía Ursula K. Le Guin cuando la ciencia ficción se basa en la realidad es mejor que la novela realista; siempre consiste en una trama en el que el hombre juega a ser Dios, dado el avance tecnológico. Esta persecución de sus deseos y libertades muchas veces se tuerce y entramos dentro de una especie de dialéctica hegeliana. Pero si todavía hay tristeza hay esperanza. Lo malo seria que no sintiéramos nada. Si de verdad quieres saber de ciencia-ficción no le preguntes a un critico, habla mejor con un hombre de ciencia porque como reza el dicho: "toca a un científico y tocaras a un niño". Bruce, no todo ha sido inútil, no estas solo, ha llegado hasta mi tu botella.

viernes, 2 de enero de 2009

Alguien voló sobre el nido del cuco

"Alguien voló sobre el nido del cuco(1975, Milos Forman)" es una parábola. A partir de una mentira se cuenta una gran verdad. La mentira es que ni los hospitales ni las enfermeras son así de castrantes. La verdad es que lo más importante en esta vida es alcanzar la realización personal, valerse por uno mismo, autosuperarse y ser libre. Pero profundizando un poco, ¿que es eso de la libertad? Nadie lo sabe con certeza. Quizá no sea nada más que algo relativo, como decía Georges Moustaki en una entrevista, una antinomia. O quizá represente una especie de frontera exterior a toda filosofía, como así creía Foucault. Una cosa si que es cierta: en el film hay un momento en que uno de los doctores dice de Jack Nickolson que no cree que este loco, pero si que cree que está muy enfermo. Craso error: quien en realidad está enferma es aquella sociedad que no permite que nadie se rebele contra ella. Todas o casi todas las instituciones sociales son puestas en tela de juicio: el matrimonio, la familia, la sanidad, etc. Y es que lo que quizá mas caracterice al loco es ese distanciamiento de la realidad, una realidad impuesta por la esclavizadora razón, parafraseando a Nietzsche; el loco puede ser objetivo, dar su opinión ante la representación, al igual que el filósofo. En el film no debemos juzgar a Jack Nickolson por su pasado como supuesto violador, sino juzgar los acontecimientos que vemos expresamente. A fin de cuentas una de las características más notables de la contracultura era la libertad sexual y nuestro protagonista la ejerce como un derecho, no como un delito. Respecto al indio este acude al psiquiátrico con la esperanza inconsciente de encontrar allí a alguien que no puede encontrar en la sociedad, a un excluido, a un marginado, en definitiva, a alguien que le de un sentido a su vida y que le haga libre, que le de fuerzas para seguir luchando. Todo lo contrario a la enfermera Ratched, un personaje quizá demasiado esquemático y teatral en su maldad.
    Pero no solo los rebeldes sino también los esquizofrénicos, los locos, son los héroes. La contracultura más que un concepto es un sentimiento totalizador y la libertad es nuestra arma contra el poder y el convencionalismo, esa libertad que esta más allá de las montañas, como bien se ve en ese primer plano-emblema, que nos sugiere que detrás hay una historia, algo trascendente que se nos va a contar. Para mi es uno de los mejores planos de la historia del cine, a pesar que Ronald Laing, el psicoanalista alma máter de este film, fracasara y acabase alcohólico. Estamos sin duda ante la mejor película de Milos Forman, un film único en su espíritu en la historia del cine. "Amadeus(1984)" no se le acerca ni de lejos porque, como bien decía el filósofo Eugenio Trías, Mozart no era así de infantil. Sin embargo, y de forma paradójica al estado mental de sus protagonistas, al final todo cobra sentido: si, hay grandeza en la locura. Porque ¿que es la locura sino la conciencia de la guerra, de la destrucción, de la soledad más absoluta? La única manera de superar estos terrores es rompiendo limites, romper esa ventana que nos atenaza e ir lejos, al Norte, a Canadá, o a donde sea, más allá de donde anide el cuco. Seguir una flecha que nos indica una dirección y un sentido para ir más allá de nuestros problemas cotidianos y cambiar nuestro destino. El miedo del hombre no es sino el miedo a disfrutar la vida y las emociones que le atan son solo imaginarias. Como bien parece sugerir el final del film la única emoción real es el ansia de libertad y, citando a Albert Camus, el hombre es un ser rebelde por naturaleza. No basta con que seamos contemplativos, hay que pasar a la acción.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Fascinante fascismo: Nietzsche y "Conan el Bárbaro"

John Millius siempre se ha caracterizado por sus excesos existenciales ("Me gustaría vivir en el filo de una navaja y sobrevivir..."), pero esta vez voy a dar mi brazo a torcer: "Conan el Bárbaro" no es a las claras una película nazi. Me parece más bien que la película tiene cierto trasfondo metafísico (coqueteos nietzschenianos que no necesariamente nazis) que convendría intentar aclarar en las siguientes líneas. Que quede claro ante todo que Nietzsche era un filosofo contradictorio, incluso peligroso para algunos.
La película nos habla de una moral primitiva en una sociedad distinta a la nuestra. La espada es lo sagrado, lo más importante. Esto parece comprenderlo Millius desde el principio para quien en esta película importa más el arte que la moral. Ya que ¿no es acaso tan salvaje Conan como Thulsa Doom y su séquito? Se confunde completamente la violencia con lo dionisíaco, incluso se da preponderancia a aquella. Aquí Millius se pasa de la raya. La motivación del protagonista es claramente la venganza, sentimiento que no es contemplado por el filósofo como justo ya que solo favorece el fin particular. Pero al final del todo la película da un giro y es ahí donde aparentemente entra en juego la justicia nietzscheniana, que no es otra que la de ver caer a los dioses, a los ídolos, y sustituirlos por un mundo más propio de los hombres (civilizados en el caso de la película, que no necesariamente humanizados para el alemán), como en "El anillo del Nibelungo" de Wagner, obra que también ha influenciado claramente a este film. Hay pues un renacimiento. Hasta aquí no es casualidad la afinidad de Millius con el pangermanismo. Pero Conan no aniquila a los dioses sino que aniquila a Thulsa Doom, que vendría a ser un profeta que cree en el poder de la carne, una especie de mezcla entre el dios del mal Set (presente en la obras de Robert E.Howard) y el propio Zaratustra nietzscheniano. Por tanto Conan no da paso a un mundo más humano como decíamos sino que de forma paradójica con su acto vengativo se convierte en una especie de moralista antidionisíaco, para burla del propio Nietzsche. Millius crea una especie de superhombre, pero el concepto se le queda cojo en comparación con el del filósofo.
    El film es un poco irregular en el hecho de que el personaje oscila entre la mayor de las tristezas y la barbarie, pero esto también encaja en la filosofía de Nietzsche para quien la vida no solo era dolor, sino que era algo terriblemente monstruoso. No hay que olvidar que el filosofo alemán es un eslabón fundamental en la configuración de la modernidad. Dios está muerto para los hombres. La civilización es algo que nos aleja de las autenticas ganas de vivir, algo malvado. Nietzsche aspiraba a una nueva verdad que dominase el mundo. Su filosofía implica una gran transformación interior: dejar la moral de los débiles y pasarse al bando de los fuertes: en esto coinciden plenamente Millius y el alemán: "Lo mejor de la vida es aplastar enemigos, verlos destrozados y oír el lamento de sus mujeres", dice el bárbaro citando una frase sacada del mismo Genghis Khan. El personaje de Conan no evoluciona en todo el film, solo piensa en la venganza. A pesar de que muere y resucita no hay transformación interior, es un personaje plano y sanguinario. Esto lo aleja un poco de Nietzsche, que puede decirse de él de todo menos que era simple, al igual que de Robert E.Howard, que creo un personaje que aunque anárquico, si creía en ciertos valores, como el amor y la amistad, valores que para el pretencioso Millius son secundarios en la primera parte del film, aunque florecen un poco en la segunda mitad. Además el Conan del comic no le interesaba pensar en el pasado ni se inquietaba por el futuro, solo quería vivir el día a día. 
    ¿Es "Conan el Bárbaro" cine de aventuras o es algo más? Le pasa como a ciertos cuadros de Velázquez (salvando las distancias), como "Las Hilanderas" o "La Fragua de Vulcano": ambas lecturas, la superficial y la profunda son correctas, pero en el caso del film incompatibles entre si. Habrá quien se acerque solo a pasar un rato entretenido (para algunos) y habrá aquel que más erudito se pare un poco a pensar, cosa que (valga la ironía) contradice la filosofía de Nietzsche, para quien razonar era algo en ultima instancia apolíneo y socrático. De ahí el rechazo de la crítica periodística más sesuda. Millius quiso hacer una especie de tragedia griega a lo Esquilo o Sófocles, pero le salió excesiva. En lo que a mi atañe la visione por primera vez en mi época de adolescente alienado, y me dejo un profundo calado ya que fue el primer film que me hizo pensar más allá de sus imágenes: sabido es el regusto por Nietzsche de los jóvenes. Ahora en la madurez un ultimo visionado me ha dejado la impresión contraria, como si lo que antes me parecía profundo se hubiera convertido en cartón piedra. Pero ¿porqué hacer una crítica de una película que no me gusta? Porque me interesan sus fuentes originales. No se si la moral que predicaba Nietzsche tiene cabida en la sociedad actual, que aunque más compleja, a pesar de que el calculo a pisoteado al salvajismo (y al heroísmo también, por desgracia), carece de valores. Pero no hay nada de grandilocuente en ser ateo hoy en día a diferencia de la época del filósofo. Dios está más allá del bien y del mal, como casi todos los personajes de esta película, que carecen de moral. 

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El Deporte como Horizonte: "Carros de Fuego"

Resulta curioso que "Carros de Fuego" abogue por el atletismo en una época (1924) en que estaban más de moda deportes violentos como el rugby o el boxeo, herederos de la exaltada época victoriana e imperialista. Este hecho confiere al film de una mayor fraternidad, acorde con el espíritu cristiano del corredor Eric Liddell. Sin embargo la trama se vuelve más interesante cuando muestra la biografía de Harold Abrahams, de ascendencia judía, todo un gentleman que corre por la fama y el reconocimiento social. Es el comienzo de los ídolos deportivos modernos que tiene sus raíces en Reino Unido, donde se fundo la primera federación de atletismo allá por 1880.
     La cuestión no es si la película está o no basada en hechos reales y si se amolda a ellos. No debemos perder de vista una de las grandes lecciones que nos da Hitchcock: la verosimilitud no es interesante ni fundamental. Puede que se me achaque que Hitchcock no hacía cine basado en hechos reales pero ¿son acaso creíbles "Murieron con las botas puestas"(1941), sobre la biografía del general Custer o sin ir más lejos "Lawrence de Arabia"(1962) de Lean? Para muestra un botón: ya al principio del film Abrahams se nos muestra como un personaje arrogante (y un poco clasista todo sea dicho); todos sabemos que esas arrogancias chocan de frente con las novatadas de las residencias universitarias, encargadas de bajarle los humos al más ponderado, novatadas por otro lado invisibles en el film. La lección por tanto es magistral. El cine reinterpreta y embellece la historia.
    "Carros de Fuego" no es sino un homenaje al deporte, independientemente del país y las creencias de quienes lo practiquen. Por fin los deportistas, en esa época postcolonial, tienen reconocimiento social, por fin pueden vivir del deporte. La competitividad no tiene porque ser necesariamente mala, ya que a fin de cuentas la competitividad y la ambición mueven el mundo. Mas que triunfalismo superación. Escapismo no, ilusión. Como olvidar esos ralentis, ese plano emblemático de la meta al final de la carrera. Estamos por tanto ante un film epopéyico en el más puro sentido de la palabra. Los corredores en cada paso, en cada zancada (remarcadas por el ralentí y la música de Vangelis) persiguen la gloria, en un tiempo en que se ganaba solo con desearlo profundamente. Y es que ya desde el principio nos damos cuenta de que uno de los puntos fuertes de esta película es su montaje.
    Por lo general los films ambientados en Cambridge no me gustan porque resaltan el compañerismo y. a fin de cuentas, vivimos en una época individualista. La obsesión por ganar deriva en individualismo; al menos eso es lo que creen los decanos de la universidad, que ven en el profesionalismo una perversión. Pero Abrahams está convencido de lo contrario. Es por lo tanto el deporte, ¿un hecho individual o colectivo? La película parece abogar casi sin quererlo por el futuro profesionalismo del atletismo.  Tal vez la critica psicológica y social sea la mejor manera de abordar aquella época, como hacia Forster. Esta edulcorada película se encuentra por tanto en las antípodas del free cinema.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Existencialismo laboral: "El Pez Gordo"

El mensaje de "El Pez Gordo" está bien claro: es la historia de tres personajes que quieren encontrar un sentido a sus vidas en una sociedad alienante. La película no ataca con esto directamente, sino que nos muestra lo que sucede recubierto por un envoltorio de papel celofán; un mundo de convenciones, ejecutivos, managers y representantes, donde el lenguaje se ha vuelto utilitarista. Pero debajo de este envoltorio solo hay gente aislada, con los mismos problemas e inquietudes que tu, que yo y que cualquiera. Supervivientes más que trepas. Tanto el chico joven como Danny DeVito se replantean la existencia de Dios. Esto no le importa a Kevin Spacey. El solo piensa en trabajar, pero al final se equivocaba. No todo es trabajo en la vida. También hay que encontrar un sentido a la existencia, un rincón en este mundo para ser nosotros mismos. Es imprescindible. Por lo demás este trabajo de bajo presupuesto y de corte bastante teatral (su guion es su punto fuerte) y un pelín sobreactuado (claro que los actores lo hacen tan bien, en especial Spacey, que da igual) parece replantearnos el viejo debate ente hombre-joven/hombre-maduro, idealismo vs. realismo, el mito del Quijote a fin de cuentas.
     La película también parece sugerir que para madurar es inevitable equivocarse. Buen cine confesional, de confesiones mutuas, donde la confesión a los demás es una forma de redención. Dios, existencia, redención...estamos ante un film existencialista en la época del post existencialismo, todo son relojes y espejos como bien dice DeVito. Ni que decir tiene que el estreno de esta película paso sin mayor pena ni gloria entre la crítica, razón de más para enarbolar una lanza a favor de su humanismo, que no es poco.  Además el film se enmarca dentro de esos trabajos que protagonizo Spacey en el cambio de siglo, de tal éxito que podríamos denominarlos un subgénero en si mismos, gracias al gran magnetismo del actor. Sin duda "El pez gordo" es uno de los mejores, y uno de sus puntos más originales es que practicamente carece de esa crueldad tan común al arte moderno, de la que bien hablaba Adorno. En todo caso la crueldad vendría por parte de una sociedad que nos obliga a olvidarnos de nuestros sueños, pero para su director John Swanbeck siempre hay esperanza y optimismo a la vuelta de la esquina.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Hablando de 3d

    El cine de animación por ordenador es rico en imágenes bellas y vistosas; pero esto tiene un problema: son contadas las ocasiones en que se eleva por encima de esta capa superficial y alcanza cotas memorables, quizá porque su misma estética hace de ancla imposible de arribar. Los medios tecnológicos y la habilidad de los diseñadores son extraordinarios, pero al final tanto trabajo acaba en películas mediocres. En todo caso los efectos visuales para que resulten creíbles tienen que ser de muy alto nivel.
Sucede que la primera vez que vemos una película de animación si es buena nos gusta, pero un segundo visionado nos cansa. Esto es la diferencia entre lo bello y lo memorable, que lo primero termina por aburrir, póngase por ejemplo en pintura la estética pompier del siglo XIX, mientras que lo último no, es más, siempre le encontramos nuevos matices o incluso nunca le vemos ninguno, dada nuestra dificultad de dilucidar lo elevado mediante palabras.
    Personalmente mis películas de animación preferidas son "Toy Story" y "Shrek", ambas máximas exponentes de los dos principales estudios enfrentados: Pixar y Dreamworks respectivamente. Es evidente que ha habido una evolución técnica desde los albores de la animación digital hasta hoy en día y quizá el progreso mas grande ha sido en la época situada entre estos dos films. Destacaría "Toy Story" por su humor inteligente y "Shrek" por su sarcasmo.
    También de Dreamworks destacaría esa sátira antimilitarista que es "Pequeños Guerreros", donde vemos que el uso del chroma key y la integración de personajes digitales con la imagen fotográfica ha llegado a su madurez. Se nota en este film que Joe Dante, su director, uno de los discípulos de Spielberg, ya tenia experiencia con personajes animados. También se satiriza el mundo de los adultos, mostrándonos a estos como personas ridículas, siendo más maduros sus inadaptados hijos adolescentes. En esto me recuerda a "American Beauty", película con la que casi coincide en el tiempo, aunque lo hace de una manera más amable y tangencial, porque a fin de cuentas esta película solo aspira a despertar el niño interior, como bien reza el nombre de la tienda de juguetes que sale en el film. De todos modos estas películas hacen replantearnos el mito de la prosperidad en aquella época en que estaba tan en boga hablar de la globalización. De la ironía a la melancolía.
    Una serie de televisión que me gusta mucho es la minimalista "Pocoyo". La chicha de estos dibujos reside en la animación, ya que las mallas no son demasiado complicadas y apenas hay efectos visuales. Pocos personajes en una misma unidad de acción, de tiempo y de lugar, de ahí su herencia teatral. 
    Dicen que la televisión es buena de vez en cuando para electrificarse, pero con el cine de animación esta electrificación se duplica, no solo de modo físico sino también estético. Y sino que se lo digan a los infógrafos, que se pasan el día pegados a la pantalla de un ordenador. Dicen que el arte del siglo XXI es la infografía, pero a pesar de que existen una serie de subgéneros digitales, por lo general para el gran público está supeditada al cine. Como por ejemplo la animación de títulos de créditos, de la cual destacaría muy particularmente la animación de las puertas de "Monstruos S.A."