Blog de Jose Maria Mosquera, gallego afincado en Pontevedra e interesado especialmente en cine y arte digital. Escribo artículos provisionales, siempre en continua revisión. No me gusta que sean demasiado largos, dada la inmediatez del medio.
martes, 12 de noviembre de 2013
"El árbol de la vida" de Terrence Malick
A Jean-Luc Godard nunca le ha gustado lo digital, pero Malick no duda en utilizarlo sin tapujos, siempre cuando la calidad final sea sorprendente. Si, lo digital también puede ser trascendente, quizá por primera vez en este caso. Y no será la última. En "El árbol de la vida" se podría decir que cada uno de sus planos son como retablos que se cierran sobre si mismos, como decía un crítico a propósito de "El Eclipse" de Antonioni. Otro crítico decía de la película de Malick que basculaba entre la obra maestra y el fraude. Pero es en esa ambivalencia donde debemos ver el secreto de su sencilla originalidad. Porque esta película no es otro cosa que la sucesión de un plano tras otro, tejidos con un hilo argumental y existencial, que parece sugerir que el sentimiento del amor es lo que da sentido a nuestras vidas.
Este film seria impensable hace veinte años, pero el director aprovecha las ultimas tecnologías para conseguir un resultado satisfactorio. Como decía Van Gogh, una vez que te pica lo moderno no hay marcha atrás. También, volviendo al tema de la poesía, podríamos ver un antecedente en "El Espejo(1975, Andrei Tarkovski)", donde el autor partiendo de lo intimo y particular aspira a lo absoluto y universal, no a través de símbolos y significados ocultos, sino sencillamente a partir de la verdad lírica. Y es que en la película de Malick lo más importante es la mirada, transparente y atrayente, esa mirada que como bien dice Antonio Lopez es lo más importante que aporta un artista visual.
martes, 27 de noviembre de 2012
El Fondo es tan importante como la Forma
sábado, 28 de enero de 2012
Turner y Constable
Constable envidiaba a Turner. Este había
conseguido en escasos años el éxito que él no había logrado alcanzar. A pesar
de su mal humor se decía, con una ingenuidad falsa, que aquello era envidia
sana. Pero la envidia nunca es saludable. Sin embargo un suceso particular había
mitigado estos celos. El día anterior se encontraba ultimando el paisaje, un
gran cuadro de cuatro por dos y medio que representaba un frondoso bosque con
un viejo castillo carcomido por el tiempo, cuando entro Turner en la sala. Lo
primero que le sorprendió era ver lo bajito que era. Pero claro, al rato
recordó que todo el mundo era bajo para él, ya que media más de uno noventa.
Turner saludó, Constable emitió un gruñido. Y eso fue toda la comunicación que
tuvieron para todos los siglos posteriores y amén. jueves, 29 de diciembre de 2011
"Depredador" de John McTiernan
John McTiernan aprendió cine con un director checoslovaco, de ahí su interés por el montaje, la teatralidad y el uso de colores fríos en sus películas. Además "Depredador" bebe mucho del lenguaje del cómic. Ya en su libro "Temor y temblor" Kierkegaard distinguía al héroe tradicional como alguien que luchaba y representaba el bien común. "Depredador" retoma una de las más antiguas hazañas tradicionales: destruir al monstruo. Es por esto que Schwarzenegger representa la quintaesencia del héroe, a la manera de un David o de un Hércules, eso si, en un universo de colores más pregnantes, una especie de Hades selvático. A pesar de su tono militarista no debemos olvidar que sus protagonistas forman originariamente un grupo de salvamento, con lo cual ya tenemos aquí el otro tipo de hazaña tradicional: rescatar a la gente de una muerte segura. El desvío de este cometido por culpa del agente de la CIA Dillon provoca el más cruel de los castigos, en especial en este personaje.Schwarzenegger es por tanto, un hombre que ha sido capaz de combatir y triunfar sobre sus limitaciones. Es curioso ver como en vez de aprovechar y huir decide tomarse la justicia por su mano y vengarse. En cierto sentido, al matar al monstruo, ha renacido, y ahora vuelve a nosotros transfigurado, dispuesto a contar su historia. Es un hombre universal, en su cometido ha representado al interés general. Ha pasado de la tragedia al triunfo del bien. Es por ello un triunfo más interior, más psicológico que físico, de ahí la ambientación fantástica, casi como de sueño o pesadilla. Esta historia tiene mucho en común con los mitos de los pueblos antiguos, los cuales presentan muchas concomitancias entre ellos, y de los que evidentemente bebe esta película. Es también una meditación sobre el fanatismo, sobre lo primitivo, que es finalmente derrotado por la inteligencia. Otro aspecto interesante es el hecho metafórico de que sus protagonistas se encuentran como ciegos ante el mal que les acecha. Este mal que a veces toma una visión subjetiva, pero sin identificarse demasiado con el espectador. La selva se presenta como una trampa mortal, un logro que se debe a la capacidad del filme para condensar los avances en efectos especiales de su tiempo.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Ingmar Bergman: la ontología de la existencia.
La primera película de este director se remonta a principios de la posguerra("Crisis",1946). Son películas de corte psicológico, pesimistas. Pero según pasa el tiempo y la sociedad progresa (no olvidemos que triunfa el socialismo en Suecia) este pesimismo no desaparece, sino que paradojicamente se va volviendo más sofisticado e introvertido, hasta alcanzar un plano simbólico. Aquí me gustaría hablar de la Trilogía del Silencio de Dios y empezaré con "Como un espejo(1960)", esa gran lección de maestría moral donde lo que importa es el ser humano en la finitud de sus relaciones, de la cual destacaría cuatro características: la primera la sublimación del dolor, la segunda lo irreal como horizonte o como posibilidad, la tercera que los personajes dicen lo que piensan, usan un tono intimo y confesional, como muchas de sus películas, y la última la experimentación con el sonido. Nadie como Bergman habría deseado más encontrarse a Jesucristo en vida, pero este deseo llevado al extremo solo provoca terror. Ni siquiera la locura es una forma de acercamiento divino. Dios no está detrás de un armario o de una pared, no está personificado en una cosa o persona sino que Dios es amor, cosa que nos han estado repitiendo desde niños mil y una veces, sin que hiciéramos el menor caso. Como decía Vattimo el cristianismo es una religión atea. Bergman se queda ideologicamente desnudo, solo ante la existencia. Esta Trilogía se cierra con "El Silencio", donde se argumenta que es practicamente imposible vivir sin darle importancia a las cosas, pero esto conlleva un sufrimiento extremo. Una palabra, un gesto, una mirada son suficientes para generar una catástrofe individual que no sabemos, en esta película, hasta que punto es un efecto de la guerra circundante (una situación extrema también) o por lo contrario lo individual es causa del conflicto bélico. No seria por tanto arriesgado ni excesivo decir que nos encontramos ante un film antibelicista, aunque reflejado más como una protesta que como una reivindicación. Tampoco debemos olvidar que esta sobredimensión, este darle importancia a todo, es lo que lleva a las naciones a la guerra. Es la otra cara de la moneda. Pero parece que hay una salida a la atávica opresión: la emancipación de la mujer, como demuestra ese significativo plano final de Gunnel Lindblom refrescándose la cara y el cuello. Corría el año 1963. La Trilogía es pues un grito de desesperación que busca liberarnos sin conseguirlo de una vida gris y apática
Todo esto nos podría hacer pensar que Bergman es un director que vive digamos abstraído de la realidad, de los problemas del mundo, en su torre de marfil. Nada más lejos de la realidad. A fin de cuentas muchas de las vivencias y sentimientos de sus películas las hemos experimentado alguna vez. Despachados temas importantes como la religión, Dios, el problema del mal, etc...su obra da un giro y se sumerge en el problema de la moral moderna, las relaciones de pareja y la familia. Esta etapa de crítica social comenzaría a mediados de los sesenta. Sobresale "Gritos y Susurros(1972)" de la cual destacaría cuatro características: la contraposición de los dos personajes femeninos, su deshumanización, su inmersión en el mundo de los sueños (quizá a ratos caprichosa) y su crispación existencial, por lo demás algo general en la obra del cineasta. Me parece mejor film que por ejemplo "Persona(1965)", ambas fuertes críticas a la moral burguesa, pero la primera ofrece un atisbo de esperanza: El intimismo como respuesta a la crisis, la presencia ante la muerte que nos humaniza. Para analizar esta última idea existencialista habría que remontarse a la religión de la antigua india, idea a su vez adoptada por el cristianismo. Si no fuera por la muerte seriamos arrogantes(como Karin) o amorales(como Maria). El envejecer y el morir nos coloca a cada uno en su lugar. Respecto a "Persona" Bergman juega con ventaja. Nos presenta una serie de enigmas (no solo en su introducción sino en otras partes posteriores) de los cuales desconocemos su significado y por lo cual como diría Tarkovski "arrebata al espectador la posibilidad de tomar una postura propia al percibir lo que le muestra la pantalla". Puede que desconozcamos su sentido exacto, pero esta claro que estos enigmas(montados soviéticamente) son un efecto de la crisis que sufre su protagonista Elisabeth. Ambas películas, de las mas interesantes esteticamente dentro de la obra del director, tienen su precedente en "El Silencio", la primera gran contraposición de personajes femeninos, dos mujeres enfrentadas entre si. Parece como si el cineasta sugiriera que la vida no es otra cosa que una continua crisis, no en vano este era el titulo de su primera película de 1946. Otro defecto general en Bergman es no poner visualmente los antecedentes de los personajes, solo vemos sus efectos. Cliché del que no quiere curarse, como vemos al final de su vida en "Sarabanda(2003)", en la discusión (casi cómica) entre padre e hijo. Pero no debemos llamarnos a engaño: "Persona", como paradigma del cine moderno, no pretende otra cosa que abrir un campo de posibilidades, tanto de narración, forma e interpretación.
A Bergman le pasa como a Picasso: cada película es un capítulo de su diario personal, un cuadro que tiene esbozado una nueva posibilidad, un nuevo camino estético. Pero toda su obra tiene el mismo motor inmóvil. La mujer, la gran protagonista de su obra, es más atractiva que hermosa, es el sexo fuerte y el epicentro. Una mujer apasionada y expresiva, sin tener en cuenta el frio perfil de las gentes del norte. Esta expresividad femenina llega a su clímax en "Sonata de Otoño", en la que, como su titulo anuncia, asistimos a profundos cambios de tono sentimental en la relación de sus dos protagonistas. La única excepción a este protagonismo seria, por un lado, el actor Erland Josephson, autentico alter ego de Bergman en sus ultimas etapas, al cual, a pesar de ciertos excesos(pienso en la escena del maltrato en "Secretos de un Matrimonio(1973)") todos nos gustaría parecernos por sus muestras de inteligencia y (porque no decirlo) aparente autosuficiencia; y por otro lado "El Rito(1969)", un estudio sobre la psicología masculina, aunque se deja entrever que lo más importante de esta es su relación con el sexo opuesto. Vemos en este film a una sociedad, encarnada en el personaje del juez, que le cuesta aceptar sus instintos más primarios, hasta el punto de relegarlos al plano del sueño, la fantasía o la imaginación. "El Rito" no es más que el rito del teatro, rito dionisíaco y por tanto identificado con el mal por el vulgar vulgo, o eso piensa Anders Ek con respecto al juez, a lo que este le responde, de manera irónica, huelga decirlo, que él pertenece a la clase media. Pero ese sueño de los instintos es insertado en el metraje del film como una parte indistinguible de la realidad y coexistente con ella, como si de un suceso más (neurótico) se tratara. Es una llamada del otro lado, una pulsión de muerte, como diría Freud. Este es el recurso estilístico más original y atrevido de Bergman como narrador en esta etapa, que se repite en muchos de sus films como "La Hora del Lobo(1967)" o "Cara a Cara(1975)". Puede que mienta en sus formas, cree una ilusión, pero el resultado final destila autenticidad.
En Bergman lo importante es la personalidad sufriente, empezando por el mismo. Esta claro que para él existencialismo y dolor son inseparables. No existe otro director que deje la huella de su vida más profundamente en su obra y no le hacia falta leer demasiado para sacar ideas. En sus películas todo ha sido pensado, todo ha sido meditado. Tal vez esta obsesión por el dolor es el resultado del choque frontal entre los ideales y la ética protestante aprendida en la infancia contra el mundo moderno. Jesucristo decía "ama al prójimo como a ti mismo" pero esta máxima no encuentra sitio hoy en día. Toda la desolación de Bergman viene de ahí, de no aceptar que el mal viene del mundo, que Dios no es racional, de no aceptar que el sufrimiento nos purifica, como bien le decía la reina de Suecia al padre de Bergman. Es esta escena paradigmática, ya que contiene una critica al luteranismo, incapaz de consolarnos ante las penas de la vida. El problema del mal es una cuestión trascendente, al menos para este director, problema que es tratado en films como "El manantial de la doncella(1959)", donde la solución final es la penitencia, después de saciar una venganza más poderosa que el propio pecado; o "La Hora del Lobo", donde sus personajes demoníacos viven en este mundo y donde las metas y los objetivos de la vida se reducen al absurdo. Además en este film se confunde erotismo con sadismo. Pero más que el demonio lo demoníaco, la presencia del mal. Todo esto puede parecer exagerado para el espectador, incluso puede parecer un capricho gratuito, pero no debemos olvidar que esta sobredimensión conlleva una redención: la búsqueda de la verdad, que hace que sus películas aunque desesperadas resulten bellas y elegantes. Sea como fuere estamos ante un autor fundamentalmente agnóstico, aunque siempre respetuoso con la religión que le inculcaron sus padres. Bergman duda y sufre por ello, a diferencia de Bresson, que cree (en lo que ve), aunque esto tampoco le libra de sufrir. Para el francés el arte es una forma de acercarse a lo invisible, es más sincero en su fondo. Para Bergman el arte es una exclamación. Podemos ver claramente esta diferencia de enfoque comparando "Diario de un cura rural" de Bresson con "Los Comulgantes" de Bergman, donde ambas tienen en común que sus protagonistas luchan por darle un sentido a sus vidas. En esta el final es abierto mientras que en aquella la redención final será la propia muerte, como bien simboliza esa emblemática cruz. En el estilo el director francés es más minimalista mientras que Bergman es más teatral, bebe más del recurso dramático, aunque ambas obras son de las más intimistas de sus autores. Vemos aquí la fuerte herencia protestante del director sueco, porque el conocimiento profundo de la religión, en concreto de La Biblia, le ha permitido ser mucho más creativo que cualquier ateísmo, el cual es mucho más estéril demiurgicamente hablando. Cabe decir que con estos dos autores la historia del cine europeo ha tocado techo.Ingmar Bergman: el único director que realmente me hace pensar, porque su cine más que intelectual es existencial porque sus personajes se interrogan sobre sus vidas, más exclamativo que enunciativo, más real que teatral, un grito, como la obra de Kierkegaard. Todo parte del "Ser o No Ser", ese soliloquio de Hamlet del que Bergman se inspiro para sus personajes arquetípicos de "El Séptimo Sello" y por el que pasara a la Historia del Arte. Él es el director europeo más expresivo que filosófico, una expresividad que enaltece la alta cultura europea. Y también el más intimista, cosa que aprendió Woody Allen para hacer películas como "September" o "Interiores". A pesar de que su persona siempre estuvo ligada a la palabra tradición sus obras son modernas. Tuvo la gran suerte de que Svensk Filmindustri le dio toda la libertad del mundo, y de destacar independiente de cualquier movimiento cinematográfico. Bergman me enseño a liberarme de todos esos prejuicios que no son exactamente contra la religión, sino contra los temas(eternos) que trata la religión, y esto en boca de alguien que se considera un agnóstico al igual que él. En su cine la critica al luteranismo, como decíamos más arriba, es una constante, solo velada en su Trilogía Genealógica final, como si el retorno a la infancia fuera el resultado final (y paradójico) de toda la negatividad de su obra, como un canto romántico agradecido por la vida. Y es que Bergman es un existencialista, pero un existencialista cristiano, porque al final siempre hay un atisbo de esperanza. El existencialismo como refugio, por contradictorio que parezca. Pero ¿qué ha pasado para que la comunidad cinematográfica mundial no haya estado a la altura de forma sistemática de todos los miles de páginas que han escrito los existencialistas? La respuesta: un silencio culpable, solo roto por la batuta del director sueco y el cine moderno francés. Hasta ese punto es capaz de cambiar la vida de alguien. La ilusión de los padres de Bergman de ser felices es la misma ilusión de este de ser artista.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
"In The Mood For Love (Deseando Amar)" de Wong Kar-Wai
El primer film de esta trilogía riza el rizo, ya que la búsqueda de la madre biológica por un chico adoptado no es sino un motivo para la añoranza por la juventud pasada de Wong. Precisamente uno de los mayores logros del segundo film es esa ambientación acogedora del vecindario de los protagonistas. A mi también me gustaría poder ver mi propia vida después de muerto como si de una película de cine se tratara. Contra lo que dicen algunos "In The Mood For Love" tiene un carácter oriental, ya que su mensaje es de una filosofía sencilla (que no simple), quizá por eso difícil de entender para nosotros. ¿Esta occidentalizado el director chino? Nos confunde quizás el hecho de que este fascinado con América Latina y su literatura, pero no debemos engañarnos: Wong viene de una cultura budista, aunque eso si, capaz de crear lazos con otras (cristianas en este caso) como Filipinas o Sudamérica. Es más, para el cineasta es lo mismo estar en Hong-Kong que en Buenos Aires: América es más oriental que el propio Oriente, este y oeste se funden.
Aunque en sus películas la importancia de la trama y los personajes es secundaria, resulta curioso que una de las mejores, al menos para mi, sea "Días Salvajes", donde la identificación y la fascinación de las relaciones personales (a pesar de los malos rollos) son las más profundas de todos sus films. Hay en los personajes de Wong cierta inocencia porque a pesar de todo están siempre abiertos a tener nuevas relaciones; siempre hay algo de aventurero en ellos. Otra que me gusta es "Happy Together", donde los personajes viven atrapados por la incomunicación, solo los une el absurdo de su existencia. En vez de dar paso a una elipsis como resultado de un acontecimiento Wong introduce unos planos de los personajes para remarcar su soledad, un recurso evidentemente moderno. A destacar también el uso del blanco y negro que da paso al color cuando los protagonistas se reconcilian por primera vez. Volvemos entonces al tema del desamor, y que mejor para mostrarlo que un local donde bailan tango. De entre lo oscuro, lo caótico y lo desesperado sobresale lo sociológico y existencial. Al director chino no le interesan los grandes empresarios ni la política o la ingeniería sino los bajos fondos, las prostitutas, los desarraigados; la vida misma. Esto se ve especialmente en "2046" donde se conjuga, sabiamente, sexo y juego, ya que una cosa conduce a la otra. Ignoro si Kar-Wai es jugador, pero esta claro que esta es una de sus obsesiones: el juego de la vida. Ese juego que no es otro que el de "La Mano", donde vemos que las mujeres no son egoístas en el amor sino generosas, a diferencia de los hombres. Hacia tiempo que no veía un film con tanta vocación feminista desde los de Mizoguchi.
Quizás como dice Nando Salvá el problema de Wong es que no sabe contar historias (cosa que si hacen algunos de sus personajes con la voice over, convirtiendo los films en reminiscencias) y ahora recordando en frío pienso que sus películas ganarían más si tuvieran una trama más desarrollada. Pero tal vez ya no sería él sino otro, más cercano a la sensibilidad de otros directores (pienso por ejemplo en Ang Lee y su soberbia, aunque más clásica, "Deseo, peligro"). Puedo comprender a los que lo detestan; a fin de cuentas ver a un asesino ligando con una chica con peluca en una hamburguesería no es profundo ("Fallen Angels");¿o cómo sentir las penas y pesares de unos jóvenes que ni siquiera han llegado a la crisis de madurez? ("Días Salvajes"). Pero no lo comparto: el secreto de Wong es que sabe identificarnos con sus personajes. Bazin distinguía entre cineastas que creen en la realidad y cineastas que creen en la imagen. Wong, a la manera de Bresson, pertenece a estos últimos. También a la manera del cineasta francés "In the Mood for Love" no es otra cosa que el intento irreprochable del artista de dominar y someter el caos, tema por otro lado común en el cine moderno, como por ejemplo "El Eclipse"(1962, M. Antonioni), película que ha influido claramente a este film. Tanto la película italiana como la china se caracterizan por una acción encerrada dentro de un marco fotográfico, a la manera de una fotografía animada, que se deja llevar por el preciosismo en el caso de la última: esto se recalca más en los ralentis y en los virajes monocromáticos. Una película más para sentir que para pensar, como el resto de su filmografía, y por extensión todo el cine oriental.
También recalcar el increíble color de la fotografía de Christopher Doyle (como olvidar ese increíble juego de amarillos y carmines, colores cuasi complementarios), artista que ha conseguido lo más difícil en esa disciplina: tener un estilo propio e inconfundible. El color no solo le da un toque pictórico a estas películas sino también una carga de expresividad. Para terminar decir que el rodaje duró alrededor de quince meses, por lo que hubo mucho material extra al que se le metió un tijeretazo, menos es mas como reza el dicho. El cine de Wong es un cine de interiores. Cuando le preguntaron a Sigmun Freud que caracteriza a una persona madura este contesto "aquella persona capaz de amar y trabajar"; esto es el motor de los personajes de "In the Mood for Love".
miércoles, 3 de febrero de 2010
"Los Inmortales" de Russell Mulcahy
El film a pesar de sus defectos, tiene un espacio para la reflexión. Uno no puede saber que es estar muerto, pero siempre sabe que es estar vivo, ya que vivimos en un continuo presente, y la fatalidad de la muerte no puede tocarnos mientras somos conscientes. Conner McCleod se convierte en inmortal, al igual que nosotros. Pero esta retórica de la inmortalidad se transforma en el film en una psicología de la supervivencia. Lo que en un principio es un destino trágico ("Solo puede quedar uno") al final desemboca en la lucha eterna entre el bien y el mal ¿Y cual es el premio final? La sabiduría. La inmortalidad viene simbolizada por el trueno, auténtico leitmotiv de la película. También las elaboradas transiciones de los flash-backs, de las más originales y logradas de la historia del cine, vendrían a sugerir una especie de metamorfosis, como si siempre hubiese algo más allá. Además el uso de la elipsis y el sonido es magistral. Estamos por tanto ante un film narrativamente poliédrico que abre y cierra caminos. Pero todos esos caminos (excepto uno claro esta) desembocan en la muerte, una muerte fría, violenta e injusta para la mayoría de los inmortales, que no merecen después de una larga vida un fin tan repentino. Porque ante todo la voluntad de vivir. Volviendo sobre los defectos todos derivan del hecho de que nos encontramos ante cine fantástico, el cual es menos preferible que el realista, pero como decía Picasso "todo lo que puedas imaginar es real".
No es difícil ver esta película como una metáfora sobre la importancia del aprendizaje, la historia, y el mundo del arte: los inmortales son los artistas y la vida se convierte en una aventura grandiosa donde lo importante es lo absoluto y sus obras pero incluso más allá "Los inmortales" es un homenaje a todos aquellos que han dejado un sello para bien en la historia, incluidos todos esos héroes desconocidos de los que nunca se hablara en los medios de comunicación y forman parte de nuestros privados recuerdos. Porque "Los Inmortales" es, casi sin quererlo, una síntesis de lo que merece la pena vivir la vida: la tierra, la amistad, el amor y el arte que, como bien sabían los griegos, nos ayuda a perpetuarnos más allá de la muerte.
miércoles, 4 de febrero de 2009
"Passion" de Jean-Luc Godard
En su cine Godard mezcla, en un curioso equilibrio y sucesión casi acrobática en ocasiones (pero armoniosa siempre), lo superfluo, lo frívolo y lo ilusorio con lo profundo y meditado: pesimismo y modernidad van de la mano. Es un cine inclasificable, que usa los géneros solo como disculpa remota para llevarnos al terreno que al cineasta le interesa. En su juventud fue el enfant terrible del cine francés, solo el tiempo consiguió calmarlo. La juventud del cineasta vino marcada por una radical industrialización y desarrollo del capitalismo y el consumismo que conlleva, lo que vemos en sus películas, donde vemos industrias, multinacionales, supermercados, anuncios publicitarios. El caso más paradigmático de esto seria "Alphaville(1965)", de marcada estética futurista. Este progreso trajo una serie de nuevos problemas sociales, que fue lo que intento reflejar la Nouvelle Vague en sus películas.
martes, 13 de enero de 2009
Naves Misteriosas
Nuestro protagonista pierde la inocencia, por eso busca el consuelo desesperado en imaginar un mundo repoblado de bosques. También busca compañía en los robots, que realizan sus quehaceres con monotonía, pero nosotros no los vemos realmente como son, sino a través de los ojos de Bruce Dern, que los humaniza. Hay un contraste en el film entre lo biológico, lo vivo y lo tecnológico, lo inerte. Porque Bruce personifica todo: los animales, los robots, incluso las plantas. Realmente sus ojos no eran sino los de la infancia, de los más profundo de nuestros corazones. Por eso molesta bastante cuando salen supuestos intelectuales elogiando los toros o tachan de acto de piratería el que Greenpeace asalte con su Rainbow Warrior a los balleneros japoneses.¿ Porque nos empeñamos en destrozar la naturaleza?¿Cual es el origen del mal, si es que realmente existe? Habría que buscar las causas en los defectos del capitalismo, que crea mafias dispuestas a acabar con todo (rinocerontes, elefantes, árboles, etc...) en los países del Tercer Mundo. Si, las naciones ricas tienen su parte de culpa. Las ayudas y las ONGs están bien, pero son insuficientes: lo que realmente hace falta es inversión, como decía el gran reportero Ryszard Kapuscinski.
Pero ya es demasiado tarde para un ser sensible como nuestro protagonista. No quiere seguir viviendo en un mundo que no le corresponde, un mundo cegado por la inmediatez del consumismo, que no comprende ciertos valores como la dedicación y el apasionamiento. Creo que este es uno de los films más tristes que he visto. Como decía Ursula K. Le Guin cuando la ciencia ficción se basa en la realidad es mejor que la novela realista; siempre consiste en una trama en el que el hombre juega a ser Dios, dado el avance tecnológico. Esta persecución de sus deseos y libertades muchas veces se tuerce y entramos dentro de una especie de dialéctica hegeliana. Pero si todavía hay tristeza hay esperanza. Lo malo seria que no sintiéramos nada. Si de verdad quieres saber de ciencia-ficción no le preguntes a un critico, habla mejor con un hombre de ciencia porque como reza el dicho: "toca a un científico y tocaras a un niño". Bruce, no todo ha sido inútil, no estas solo, ha llegado hasta mi tu botella.
viernes, 2 de enero de 2009
Alguien voló sobre el nido del cuco
Pero no solo los rebeldes sino también los esquizofrénicos, los locos, son los héroes. La contracultura más que un concepto es un sentimiento totalizador y la libertad es nuestra arma contra el poder y el convencionalismo, esa libertad que esta más allá de las montañas, como bien se ve en ese primer plano-emblema, que nos sugiere que detrás hay una historia, algo trascendente que se nos va a contar. Para mi es uno de los mejores planos de la historia del cine, a pesar que Ronald Laing, el psicoanalista alma máter de este film, fracasara y acabase alcohólico. Estamos sin duda ante la mejor película de Milos Forman, un film único en su espíritu en la historia del cine. "Amadeus(1984)" no se le acerca ni de lejos porque, como bien decía el filósofo Eugenio Trías, Mozart no era así de infantil. Sin embargo, y de forma paradójica al estado mental de sus protagonistas, al final todo cobra sentido: si, hay grandeza en la locura. Porque ¿que es la locura sino la conciencia de la guerra, de la destrucción, de la soledad más absoluta? La única manera de superar estos terrores es rompiendo limites, romper esa ventana que nos atenaza e ir lejos, al Norte, a Canadá, o a donde sea, más allá de donde anide el cuco. Seguir una flecha que nos indica una dirección y un sentido para ir más allá de nuestros problemas cotidianos y cambiar nuestro destino. El miedo del hombre no es sino el miedo a disfrutar la vida y las emociones que le atan son solo imaginarias. Como bien parece sugerir el final del film la única emoción real es el ansia de libertad y, citando a Albert Camus, el hombre es un ser rebelde por naturaleza. No basta con que seamos contemplativos, hay que pasar a la acción.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Fascinante fascismo: Nietzsche y "Conan el Bárbaro"
La película nos habla de una moral primitiva en una sociedad distinta a la nuestra. La espada es lo sagrado, lo más importante. Esto parece comprenderlo Millius desde el principio para quien en esta película importa más el arte que la moral. Ya que ¿no es acaso tan salvaje Conan como Thulsa Doom y su séquito? Se confunde completamente la violencia con lo dionisíaco, incluso se da preponderancia a aquella. Aquí Millius se pasa de la raya. La motivación del protagonista es claramente la venganza, sentimiento que no es contemplado por el filósofo como justo ya que solo favorece el fin particular. Pero al final del todo la película da un giro y es ahí donde aparentemente entra en juego la justicia nietzscheniana, que no es otra que la de ver caer a los dioses, a los ídolos, y sustituirlos por un mundo más propio de los hombres (civilizados en el caso de la película, que no necesariamente humanizados para el alemán), como en "El anillo del Nibelungo" de Wagner, obra que también ha influenciado claramente a este film. Hay pues un renacimiento. Hasta aquí no es casualidad la afinidad de Millius con el pangermanismo. Pero Conan no aniquila a los dioses sino que aniquila a Thulsa Doom, que vendría a ser un profeta que cree en el poder de la carne, una especie de mezcla entre el dios del mal Set (presente en la obras de Robert E.Howard) y el propio Zaratustra nietzscheniano. Por tanto Conan no da paso a un mundo más humano como decíamos sino que de forma paradójica con su acto vengativo se convierte en una especie de moralista antidionisíaco, para burla del propio Nietzsche. Millius crea una especie de superhombre, pero el concepto se le queda cojo en comparación con el del filósofo.
El film es un poco irregular en el hecho de que el personaje oscila entre la mayor de las tristezas y la barbarie, pero esto también encaja en la filosofía de Nietzsche para quien la vida no solo era dolor, sino que era algo terriblemente monstruoso. No hay que olvidar que el filosofo alemán es un eslabón fundamental en la configuración de la modernidad. Dios está muerto para los hombres. La civilización es algo que nos aleja de las autenticas ganas de vivir, algo malvado. Nietzsche aspiraba a una nueva verdad que dominase el mundo. Su filosofía implica una gran transformación interior: dejar la moral de los débiles y pasarse al bando de los fuertes: en esto coinciden plenamente Millius y el alemán: "Lo mejor de la vida es aplastar enemigos, verlos destrozados y oír el lamento de sus mujeres", dice el bárbaro citando una frase sacada del mismo Genghis Khan. El personaje de Conan no evoluciona en todo el film, solo piensa en la venganza. A pesar de que muere y resucita no hay transformación interior, es un personaje plano y sanguinario. Esto lo aleja un poco de Nietzsche, que puede decirse de él de todo menos que era simple, al igual que de Robert E.Howard, que creo un personaje que aunque anárquico, si creía en ciertos valores, como el amor y la amistad, valores que para el pretencioso Millius son secundarios en la primera parte del film, aunque florecen un poco en la segunda mitad. Además el Conan del comic no le interesaba pensar en el pasado ni se inquietaba por el futuro, solo quería vivir el día a día.
¿Es "Conan el Bárbaro" cine de aventuras o es algo más? Le pasa como a ciertos cuadros de Velázquez (salvando las distancias), como "Las Hilanderas" o "La Fragua de Vulcano": ambas lecturas, la superficial y la profunda son correctas, pero en el caso del film incompatibles entre si. Habrá quien se acerque solo a pasar un rato entretenido (para algunos) y habrá aquel que más erudito se pare un poco a pensar, cosa que (valga la ironía) contradice la filosofía de Nietzsche, para quien razonar era algo en ultima instancia apolíneo y socrático. De ahí el rechazo de la crítica periodística más sesuda. Millius quiso hacer una especie de tragedia griega a lo Esquilo o Sófocles, pero le salió excesiva. En lo que a mi atañe la visione por primera vez en mi época de adolescente alienado, y me dejo un profundo calado ya que fue el primer film que me hizo pensar más allá de sus imágenes: sabido es el regusto por Nietzsche de los jóvenes. Ahora en la madurez un ultimo visionado me ha dejado la impresión contraria, como si lo que antes me parecía profundo se hubiera convertido en cartón piedra. Pero ¿porqué hacer una crítica de una película que no me gusta? Porque me interesan sus fuentes originales. No se si la moral que predicaba Nietzsche tiene cabida en la sociedad actual, que aunque más compleja, a pesar de que el calculo a pisoteado al salvajismo (y al heroísmo también, por desgracia), carece de valores. Pero no hay nada de grandilocuente en ser ateo hoy en día a diferencia de la época del filósofo. Dios está más allá del bien y del mal, como casi todos los personajes de esta película, que carecen de moral.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
El Deporte como Horizonte: "Carros de Fuego"
"Carros de Fuego" no es sino un homenaje al deporte, independientemente del país y las creencias de quienes lo practiquen. Por fin los deportistas, en esa época postcolonial, tienen reconocimiento social, por fin pueden vivir del deporte. La competitividad no tiene porque ser necesariamente mala, ya que a fin de cuentas la competitividad y la ambición mueven el mundo. Mas que triunfalismo superación. Escapismo no, ilusión. Como olvidar esos ralentis, ese plano emblemático de la meta al final de la carrera. Estamos por tanto ante un film epopéyico en el más puro sentido de la palabra. Los corredores en cada paso, en cada zancada (remarcadas por el ralentí y la música de Vangelis) persiguen la gloria, en un tiempo en que se ganaba solo con desearlo profundamente. Y es que ya desde el principio nos damos cuenta de que uno de los puntos fuertes de esta película es su montaje.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Existencialismo laboral: "El Pez Gordo"
domingo, 14 de septiembre de 2008
Hablando de 3d
El cine de animación por ordenador es rico en imágenes bellas y vistosas; pero esto tiene un problema: son contadas las ocasiones en que se eleva por encima de esta capa superficial y alcanza cotas memorables, quizá porque su misma estética hace de ancla imposible de arribar. Los medios tecnológicos y la habilidad de los diseñadores son extraordinarios, pero al final tanto trabajo acaba en películas mediocres. En todo caso los efectos visuales para que resulten creíbles tienen que ser de muy alto nivel.
Sucede que la primera vez que vemos una película de animación si es buena nos gusta, pero un segundo visionado nos cansa. Esto es la diferencia entre lo bello y lo memorable, que lo primero termina por aburrir, póngase por ejemplo en pintura la estética pompier del siglo XIX, mientras que lo último no, es más, siempre le encontramos nuevos matices o incluso nunca le vemos ninguno, dada nuestra dificultad de dilucidar lo elevado mediante palabras.
Personalmente mis películas de animación preferidas son "Toy Story" y "Shrek", ambas máximas exponentes de los dos principales estudios enfrentados: Pixar y Dreamworks respectivamente. Es evidente que ha habido una evolución técnica desde los albores de la animación digital hasta hoy en día y quizá el progreso mas grande ha sido en la época situada entre estos dos films. Destacaría "Toy Story" por su humor inteligente y "Shrek" por su sarcasmo.
También de Dreamworks destacaría esa sátira antimilitarista que es "Pequeños Guerreros", donde vemos que el uso del chroma key y la integración de personajes digitales con la imagen fotográfica ha llegado a su madurez. Se nota en este film que Joe Dante, su director, uno de los discípulos de Spielberg, ya tenia experiencia con personajes animados. También se satiriza el mundo de los adultos, mostrándonos a estos como personas ridículas, siendo más maduros sus inadaptados hijos adolescentes. En esto me recuerda a "American Beauty", película con la que casi coincide en el tiempo, aunque lo hace de una manera más amable y tangencial, porque a fin de cuentas esta película solo aspira a despertar el niño interior, como bien reza el nombre de la tienda de juguetes que sale en el film. De todos modos estas películas hacen replantearnos el mito de la prosperidad en aquella época en que estaba tan en boga hablar de la globalización. De la ironía a la melancolía.
Una serie de televisión que me gusta mucho es la minimalista "Pocoyo". La chicha de estos dibujos reside en la animación, ya que las mallas no son demasiado complicadas y apenas hay efectos visuales. Pocos personajes en una misma unidad de acción, de tiempo y de lugar, de ahí su herencia teatral.
Dicen que la televisión es buena de vez en cuando para electrificarse, pero con el cine de animación esta electrificación se duplica, no solo de modo físico sino también estético. Y sino que se lo digan a los infógrafos, que se pasan el día pegados a la pantalla de un ordenador. Dicen que el arte del siglo XXI es la infografía, pero a pesar de que existen una serie de subgéneros digitales, por lo general para el gran público está supeditada al cine. Como por ejemplo la animación de títulos de créditos, de la cual destacaría muy particularmente la animación de las puertas de "Monstruos S.A."








